LA ENTREVISTA CON FAMILIAS

LA ENTREVISTA CON FAMILIAS

 ANOTACIONES SOBRE LA ENTREVISTA DE ORIENTACIÓN FAMILIAR.  ENFOQUE POSMODERNO Y FILOSOFÍA TAOÍSTA.

Por Myriam Cohen

–          La entrevista profesional en la orientación a familias y seres humanos  es un arte donde  está  latente el potencial creativo del encuentro.  Es ese mismo potencial el que se desplegará  en la creación de  nuevas historias que den sentido y valor a la vida de las personas.

–          Desde la mirada posmoderna ser es lo que vamos construyendo conjuntamente  a través de las conversaciones – internas y externas- que se transforman  instante a instante. Desde esta visión no existe entonces un “ si mismo” donde se originan la persona, las emociones, los pensamientos, los conflictos sino que lo único que permanece es la transformación en las relaciones.

–          El taoísmo es una filosofía práctica de vida. Considera que la existencia surge de una interacción entre fuerzas polares y complementarias: día y noche, sol y luna, cielo y tierra, hombre y mujer, cuerpo y mente, yin y yang. De la relación colaborativa de estos polos opuestos nace la vida,  el flujo vital continuo de ese movimiento. De este modo, para esta mirada milenaria todo lo que existe es una sucesión de momentos  en permanente transformación. Según el I Ching – libro de las mutaciones, corazón de la filosofía taoísta-  lo único que permanece inalterable es la renovación constante.

–          Desde ambas perspectivas, cuando nos apegamos a algo  y esto inexorablemente cambia, surge el sufrimiento, al  haber creído que ese momento era inmutable.

–         El enfoque construccionista social parte de una situación de paridad entre el profesional y la familia entrevistada. No observa y analiza el discurso de los consultantes sino que ambos van gestando en  conjunto nuevas narrativas que abran caminos.  La actitud a desarrollar es receptiva, abierta a los gestos, las palabras, las historias, los climas de la entrevista.  El profesional se muestra, ante todo, como lo que es, un ser humano.  Y desde allí no sabe y por eso es curioso, empatiza, recibe, escucha,  pregunta, valora, genera puentes, vuelve a preguntar,  acompaña las emociones y los movimientos del encuentro, creando confianza y nuevas posibilidades conjuntamente con la familia.

–          Para trabajar de este modo es importante que el profesional  pueda,  antes de comenzar la entrevista, tomarse unos instantes para  relajarse, observar cómo se siente, cómo está su cuerpo, qué pensamientos, preocupaciones y emociones están presentes,  dejando de lado (¡sólo por un rato!), creencias, prejuicios, teorías, ideas previas sobre la familia que está por ver.  Sabe que todo eso está allí, sólo que se entrena para  entrar en un espacio diferente,  donde pueda albergar la mayor cantidad de universos posibles.  Entrenamiento que permite entrar en una especie de vacío en el sentido taoísta. Vacío que tiene todas las potencialidades.  De allí podrá nacer el fuego vital del encuentro humano. El profesional  y la familia ponen primero las hojas y ramas secas. Luego los troncos finitos. Encienden el fuego. Esperan que vaya agarrando. De a poco algunos troncos chicos. El fuego va crepitando con más fuerza hasta que está listo para acercar los leños más grandes. En todo momento es necesario cuidar el fuego, que no se apague.  El terreno estará fértil para lo nuevo, lo inesperado.

–          Para la mirada milenaria taoísta ese espacio es  hacer sin hacer, sin forzar, así como se mueven la luna, el sol y las estrellas.  La predisposición del niño, no sabe, pero quiere saber, pregunta,  calla, se interesa, recibe, acompaña, se emociona. El hacer sin hacer del taoísmo es un hacer sin forzar, un entrenamiento permanente que se despliega a través de artes milenarias como el tai chi, el chi kung ( entrenamiento de la energía vital) y la meditación ( sentar en la calma).

–          En el proceso de construcción común de la entrevista se van examinando las historias  no sólo de la familia sino también del  profesional, quien se va afinando  para entonar con sus consultantes. Éstos sienten su interés genuino, su honestidad y confianza. El clima va predisponiendo  a  tener un pequeño encuentro que pueda generar nuevas posibilidades para todos los participantes.

–          Tanto la mirada posmoderna como la filosofía milenaria taoísta cultivan un modo de aprendizaje donde la semilla de lo nuevo nacerá de la relación armónica de las diferencias.  Pasado, presente y futuro forman parte de una unidad, un fluir en constante movimiento. El pasado puede ser cambiado a la luz de las narrativas que se van construyendo en el presente. El futuro será el fruto de esas nuevas historias que, a su vez, serán transformadas una y otra vez.

–          El clima de confianza y armonía en la entrevista se va cultivando a partir de los cuerpos,  el cuidado de la vitalidad de todos los participantes – ¡ incluído y, sobre todo, el profesional!-, la forma en que circula la conversación,  el más profundo y sincero respeto por cada ser humano.

–          La cultura dominante afecta la vida completa del ser humano.  En los vínculos vamos construyendo las  historias que ese discurso social permite. Narrativas que conforman surcos  a través de los cuales nos movemos creyendo que “eso” es lo que somos.  En las entrevistas nos preguntamos entonces cómo crear otros surcos alternativos, no previstos.

–          En la visión taoísta, la práctica de la serenidad o meditación nos permite distinguir ese surco, observar cómo nuestra identidad no es lo que parece ser, la historia creada segundo a segundo de nuestras vidas en concordancia con la cultura, sino que existe un espacio más amplio desde donde percibir el continuo movimiento de los vínculos en los que vamos siendo  en conjunto con los demás seres humanos y el universo.

–          El “ sentar en la calma” o meditación taoísta promueve un estado de presencia en el mundo, una conciencia que fluye momento a momento. Meditar es, desde esta mirada, cultivar la fuerza de vida plena,  espíritu y cuerpo unidos, ser consciente de las creencias, las emociones, los cambios,  el  movimiento y la quietud que surgen de las interacciones.

–          Como el construccionismo social, el taoísmo es una filosofía práctica de vida, no enuncia verdades sino que propone modos concretos para cultivar la multiplicidad de caminos posibles.

–           El tai chi chuan es otro de los entrenamientos taoístas.  Las fuerzas opuestas y complementarias interactúan a través del cuerpo. Movimientos suaves, lentos y circulares que promueven la integración con el entorno:  la naturaleza, el universo, la comunidad. Nuestros cuerpos serían entonces las casas por donde circula la energía vital producida por el vínculo entre los opuestos. Yin y yang para el taoísmo, las conversaciones y las narrativas para el posmodernismo.  La práctica del tai chi chuan es fundamentalmente  grupal, cultivando el fluir conjunto y continuo de esa interacción.

–          La relaciones se desarrollarán más armónicamente si existe un cierto grado de serenidad.  El momento de la pausa, del silencio interior, podrá ser el instante que genere lo nuevo.

–          “ La caracterísitica de la vida es que cambia todo el tiempo: la vida viene por sí misma. La vida en movimiento existe, para dejarla venir, también en los diálogos y en las descripciones y explicaciones cambiantes que nos traen. Los diálogos ( cambiantes) existen como parte de la vida en movimiento. Uno no tiene que hacer los diálogos. Los diálogos están allí para dejarlos venir….Dejar ir y dejar venir.” (Tom Andersen, “ El equipo reflexivo”, 1991, pags. 84 y 85, Ed. Gedisa)

–          El segundo poema del Tao Te King, libro de la vida del taoísmo,  nos habla de la relatividad de la existencia:

“ Si todos reconocen lo bello como tal,

Reconocen a la vez lo feo.

Si como tal reconocen lo bueno,

Reconocen a la vez lo que no es bueno.

Porque Ser y No-ser se generan mutuamente.

Difícil y fácil se completan entre sí.

Largo y corto se moldean mutuamente.

Entre sí se invierten alto y hondo.

Sonido y tono mutuamente se enlazan.

Antes y después se siguen entre sí.

El sabio obra sin actuar.

Enseña sin hablar.

Todos los seres se presentan ante él,

Y a ninguno se niega.

Crea, pero no retiene.

Cuando termina la obra,

No se aferra a ella.

Y precisamente por no aferrarse, nada ni nadie le abandona.”

–    Los profesionales que trabajamos con seres humanos tenemos la oportunidad de entrenarnos en el arte de buscar la belleza y el potencial humano en medio del dolor y los problemas. Tal vez allí esté la materia prima de la  renovación constante.

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